martes, 7 de junio de 2016

la importancia de irte a la playa o al rió un día con tu familia.

Las características climáticas y ambientales de nuestro entorno son tan peculiares que aún cuando nos encontramos en el período lluvioso, siempre hay espacio y tiempo para que los rayos solares brinden las condiciones propicias que nos impulsen a ir a la playa.
Desconectarse del agobio laboral, relajarse con la brisa marina y compartir con amigos y familiares e incluso retirarse a meditar, son factores que en su conjunto favorecen la reducción del estres y la ansiedad; lo cual aporta incuestionables beneficios para el reordenamiento de los procesos vitales de nuestro organismo, en particular del sistema inmunológico.
Los beneficios de la playa y el agua de mar podemos percibirlos externamente aun sin realizar grandes tareas.  Por ejemplo es conocida la importancia del sol para la síntesis de vitamina D, la cual es fundamental para la absorción de calcio en el organismo.  El sistema muscular se fortalece ya sea por las propiedades estimulantes de los oligoelementos (zinc, potasio, hierro, magnesio, yodo, selenio) contenidos en el agua de mar, el efecto tonificante del movimiento de las olas e incluso por el esfuerzo ejercitante al caminar sobre la arena; qué decir de trotar o practicar algún deporte de playa lo que consumiría importantes calorías para el control del peso corporal.  Todo esto sin olvidar los efectos exfoliantes de la arena.
Los beneficios para la salud parecen ser tan amplios que no aplican diferencias entre niños y adultos, salvo por las precauciones que deben tenerse con el tiempo de exposición solar que puede oscilar entre 15 a 30 minutos de manera directa según el índice de radiación ultravioleta.  Como ya sabemos, todos los excesos son malos, pero el sosiego y relajamiento que concede la estancia en la playa son bienvenidos cada vez se pueda, de manera ideal cada 15 días o al menos mensualmente. 
                             
 felicidad completa 

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